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martes, 12 de agosto de 2014

Puta vida... puto dinero... puta crisis (IV)

"Si quieres que tu padre sea el padrino... tendrás que comprarle el traje".- dijo mi madre

Ante mi cara de extrañeza... añadió...

"Es que sólo tiene el traje que se puso en la boda de tu hermano... y como tú comprenderás... no va a repetir".

¡Tremendo!!!... no sólo no me habían hecho el tradicional ajuar que aún se hacía en aquella época... no sólo iba a seguir aportando la mitad de mi salario hasta que me casara dos meses después... no sólo no iba a contar con ningún tipo de ayuda por su parte... sino que además... ¡eso!!!!.

Ese día... más que ningún otro... sentí un tremendo desprecio hacia el dinero... las apariencias... y a la vez... orgullo por no ser así... y haber conseguido valores diferentes.

Mientras... a 800 km. de distancia... mi suegra... viuda de un pastor... encargó su vestido de madrina a una modista... y el mismo día de la boda... me dió un sobre más que generoso... para ayudar con los gastos de la boda.

A pesar de eso... y muchas más cosas... que quizás cuente en otro momento... para mí fue un día... en que se cumplieron todos los tópicos... novia feliz y radiante disfrutando del día más importante de su vida.

Aunque no nos fuimos de viaje de novios... (no había dinero para eso)... prácticamente todo el primer año fue... una auténtica y completa luna de miel.

A punto de cumplirse el año... y felizmente embarazada de siete meses... llegó el primer problema.

Una noche... debido a un dinero que debía de haber cobrado en julio... y que no terminaba de cobrar... mi marido me confesó que... tenía un problema con el juego.

Quienes hayan vivido von algún familiar... con algún tipo de adicción... puede imaginar fácilmente... todo lo que llegó después... de mentiras... ocultaciones... escasez de dinero... discusiones... etc... etc...

Al año y algo... empezamos tratamiento...

Luego... también lo hicimos... cuando reconoció que tenía problemas con el alcohol.

Cada vez que parecía que... todo volvía a ir bien... tenía una recaída... con el juego... con el alcohol... o con las dos cosas...

Evidentemente... la economía se resintió... no sólo porque los tratamientos había que pagarlos... sino porque además... las adicciones llevan consigo... una inversión.

Y un día supe que... iba de putas... y que recientemente había pedido adelantado dinero para ello.

Coincidió con que... abrí la nevera... y ví que apenas me quedaba leche para el desayuno de mi hija... del día siguiente.

Le dije que pidiera mil ptas para comprar... me dijo que no podía pedir más.

No lo entendía... ¿podía pedir 5.000 ptas para ir de putas... y no podía pedir 1.000 ptas para leche para su hija???.

Tenía que separarme... no sabía cómo lo iba a hacer... en ese momento... yo trabajaba media jornada por 58.000 ptas... y pagábamos casi 57.000 ptas de hipoteca... pero tenía que hacerlo.

En esas cavilaciones estaba... cuando uno de mis hermanos me dijo que... si el dinero era el problema para no separarme... él me ayudaría.

Con la separación... empezaba... mi año horribilis.

CONTINUARA... 


jueves, 15 de diciembre de 2011

Dime quién soy

Un periodista recibe una propuesta para investigar la azarosa vida de su bisabuela, una mujer de la que sólo se sabe que huyó de España abandonando a su marido y a su hijo poco antes de que estallara la Guerra Civil. Para rescatarla del olvido deberá reconstruir su historia desde los cimientos, siguiendo los pasos de su biografía y encajando, una a una, todas las piezas del inmenso y extraordinario puzzle de su existencia. Marcada por los hombres que pasaron por su vida -el empresario Santiago Carranza, el revolucionario Pierre Comte, el periodista estadounidense Albert James y el médico militar vinculado al nazismo Max von Schumann-, la vida de Amelia Garayoa es la de una mujer que aprendió que en la vida no se puede volver sobre el pasado para deshacerlo. Desde la España republicana hasta la caída del Muro de Berlín, pasando por la Segunda Guerra mundial y los oscuros años de la Guerra fría, esta burguesa y revolucionaria, esposa y amante, espía y asesina, actuará siempre de acuerdo a sus principios, enfrentándose a todo y cometiendo errores que no terminará nunca de pagar.
 

Me sumerjo en las 1.097 páginas del libro... en la historia de Amelia Garayoa... al tiempo que... hago lo mismo con la mía.

La vida... la de todos... es un puzzle... de más o menos piezas... pero puzzle al fin y al cabo... y si bien es cierto que... no se puede volver sobre el pasado para cambiarlo... en ocasiones es necesario para entender... el presente... o quizás ni sea necesario... ni llegue a entenderse...

Cada pieza... es una historia... y cada historia... una experiencia... una vivencia... que ayuda a entender la siguiente... y es quizás por eso que... no entiendo muchas historias... porque me faltan piezas... o me las dieron... "cambiadas".

Quizás ha llegado el momento de... montar el puzzle...

martes, 15 de febrero de 2011

Cuando la verdad se convierte en... mentira


A mi abuela... no le gustaba la palabra... mentira...  cuando la utilizábamos... siempre nos reñía y nos decía que... lo que había que decir era... "eso no es así"... "eso no es verdad".

Apenas hacía 5 meses... que me había sacado el carnet de conducir... cuando tuve el único accidente de mi vida.

Me salí en una curva... caí aprox. dos metros... y choqué contra el muro que rodeaba una discoteca.

Eran casi las 7 de la tarde... y me dirigía a clase... ya que en esa época... cursaba 3º BUP... (tardíamente)... en el turno de noche.

Pasé 24 horas en observación... antes de recibir el alta... con tan solo una fisura en el pie... magullada por el golpe... la cicatriz de un corto... y alguna que otra marca de cristales.

Esa misma noche... hubo otro accidente.

Una pareja joven... había chocado... falleciendo el chico... y quedando muy grave la chica.

Al día siguiente... nada más llegar a casa con el alta... vino una amiga de mi hermano...

La versión que ella contaba de... mi propio accidente... fue que... los tres íbamos en el coche... borrachos... después de salir de la discoteca.

Yo me eché a reir... entre dolores... y le conté el porque de... la mezcla de accidentes.

Dos accidentes... dos verdades... se convirtieron en... si bien quizás... no exactamente en una mentira... en algo que... no era... totalmente cierto.

Esto... sucede con más frecuencia de lo que parece...

En ocasiones... por la razón que sea... tomando como referencia... una verdad... se le da la vuelta de tal forma que... se aleja de la misma...

Dependiendo del tema... puedes esbozar una sonrisa... reirte abiertamente... o acordarte de toda la generación de... quien va contando lo que no es... como mínimo.

Por eso creo que... por un lado... hay que tener cuidado... con los rumores que nos llegan... porque lo más probable... es que no sea... del todo cierto.

Por otro... si uno es protagonista del accidente... junto con otra persona... y por la razón que sea... mezcla los dos accidentes... debería tener... cuando menos... la precaución de recordar que... otra persona iba con él/ella... y no contarle esa mezcla... entre otras cosas porque... va a descubrir que... se ha estado mintiendo... a sí mismo/a todo el tiempo... y se lo ha creido.

Para mí... todas las verdades... surgidas de esa mentira... se convierte en una forma de... "igual si me/lo digo muchas veces... hasta termino por creermelo"... y es una forma de... evasión.

Y hasta cierto punto... lo considero lícito... si eso amortigua... dolor.


lunes, 15 de noviembre de 2010

Vamos a contar mentiras, tralará


Siete años... mi primera comunión... y entre los regalos... una casita/hucha... llena de caramelos.

Mi primera hucha... en la que metí... las 476 ptas... que me dieron ese día... y que se "custodiaba" en la coqueta de la habitación de mis padres... "para que mis hermanos no la tocaran".

Durante dos semanas... cuando me acordaba... entraba a la habitación de mis padres... hacía sonar la hucha... y me iba con una sonrisa.

Un día... la hucha... no sonó... y nada más llegar mi madre... le pregunté.

El dinero estaba en un banco... y me lo darían cuando fuera... mayor.

Me encogí de hombros... a fin de cuentas... ¿para qué quería yo ese dinero?.

Unos años después... haciendo limpieza de un cajón... mi padre sacó las cartillas... de mis hermanos mayores.

Al ver que la mía no aparecía... pregunté por ella.

Puede parecer una tontería pero... me hacía ilusión ver mi nombre... y la cantidad que un día... me regalaron.

¡No había cartilla!!!... y la explicación... aunque razonable... ni siquiera era firme... "es posible que... necesitáramos el dinero y lo cogiéramos".

A la desilusión y decepción... se unió la sensación de que... me habían mentido.

Y a esa primera mentira... (que en sí no era gran cosa)... con el paso del tiempo... se fueron añadiendo y descubriendo otras... en las que... "donde dije digo... digo diego"... como escuchar durante años la historia de que... cuando nací... mi padre se "enfadó" porque no había nacido a la vez que mi hermano... (nos llevamos un año y doce horas... y la ilusión de mi padre siempre había sido tener gemelos)... y se fue una semana de caza... o aquella otra en la que... como no llegaba a los fogones... me subía a una banqueta... para hacer tortillas francesas para mí y mis hermanas... 

Esos retazos que durante años... habían contados como anécdotas divertidas... cuando con 14 años... les hice ver... la irresponsabilidad de semejantes acciones... se convirtieron en un... "uys... nosotros nunca hemos dicho eso"... o... "¿cómo íbamos a hacer/permitir eso????".

Juassssssssss... pues de la misma forma que... con 6 años... me iba al cole sola a la otra punta de la ciudad... o cuando con 11 me "permitían" cuidar de mi sobrino de 3 meses... o preparar la comida para 8 personas... o planchar en la mesa de la cocina la ropa de todos... (sábanas incluidas)... o... o... o...

Así pues... desarrollé un rechazo visceral... a todo lo que oliera a mentira... y sin embargo... aún me habría de tocar... convivir con ella... directamente... durante varios años... 

Quienes hayan vivido un caso cercano... de adicciones o de trastornos del control de los impulsos... saben que... entre la sintomatología... está la mentira y la ocultación... y mi marido tenía ... las dos cosas... así que...

A pesar de que... en muchos casos... la mentira... está asociada a otros trastornos... o es un trastorno en sí... me sigue costando aceptarla... incluso dentro de esos términos.