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domingo, 29 de junio de 2014

¡No te rindas!

Han pasado algo más de 17 años... desde aquel día en que... sentada ante la doctora... y antes de levantarme para irme... le dije...

- Yo haré lo que tenga que hacer... pero tú tienes que darme diez años... ¡apáñatelas como puedas!!

Ella preguntó...

- ¿Por qué?

Respondí... al tiempo que me levantaba... poniendo las manos encima de su mesa... y mirándola fijamente a los ojos...

- Porque es el tiempo que necesito para que mi hija... que ya será una adolescente de casi 16 años... pueda valerse por sí misma.

Cuando tenía la mano en el pomo de la puerta... me volvió a preguntar...

- Y después de esos 10 años... ¿qué?.

Me giré esbozandola primera sonrisa del día... una sonrisa amplia y confiada...

- Después... te pediré otros diez años para verla graduarse en la Universidad... y después... después... siempre tendré una razón para pedirte diez años más.

Hace unos meses... cuando supe que tenía que entrar a quirófano... a ratos... algunas veces... algunos días... no podía evitar inquietarme... ¡quería ver esa graduación!!!!

Y ayer fue el día.

Nunca dejé de creer en sus capacidades... ni dudé que lo conseguiría como ella quería... un curso por año.

Cuando ví que llevaba los pendientes que le había regalado su padre al nacer... no pude evitar un nudo en la garganta... y decirle lo orgulloso que se hubiera sentido de compartir este día con ella... tan orgulloso como yo me sentía.

Bromeó... aunque también con la voz algo quebrada...

- él no necesita invitación para verme... puede elegir el mejor sitio.

Estaba preciosa... ¡y no es pasión de madre!!!!.

Mi hermano... (y padrino de mi hija)... junto con su mujer... me acompañaron en la celebración.

Un acto más ameno de lo que esperábamos... repleto de emoción... de orgullo... de lágrimas de felicidad... de confianza... 

La última promoción de Licenciados de su Universidad... ya que con la reforma... los que llegan detrás estudian Grado.

Un ciclo se cierra... para ella y sus compañeros.

Entre los discursos... un poema de Mario Benedetti.

Ahora... toca ir... ¡a por los siguientes 10 años!!!.

Y a mi hija... una frase del poema...

"Porque no estás sola... porque yo te quiero".


jueves, 27 de diciembre de 2012

Hace 21 años...


Tal día como hoy... a las 21'20 horas... ya estaba junto a mí.

La muy puñetera... estaba tan a gusto dentro de la barriga... que parecía que se quedaría ahí... para siempre...

Pero... a pesar del retraso... tal día como hoy... se decidió a nacer...

Todo lo que pueda decir... de las emociones de aquel día... se quedarían cortas.

Emociones que... me siguen inundando... cada vez que la miro... y me percato de la preciosa mujer... en que se está convirtiendo.

Ella es mi luz... mi sol... mis estrellas... mi cielo... mi vida... mi TODO.

Es la razón para seguir... para reir... para luchar... para vivir.

Por muchos años que cumpla... ella será siempre... mi niña... 

martes, 8 de mayo de 2012

Y en el día de la madre... (II)


Veinte años... cuatro meses... y diez días... es mi experiencia como madre... aunque yo añadiría... cuarenta y dos semanas y tres días.

Hoy... cocina ella... (de casta le viene al galgo... y además... le gusta).

Mientras comemos... no puedo dejar de mirarla... y es que... me sigue pareciendo increible... que de una parte de mí... haya podido nacer un ser como ella.

Suelo decir que... es guapa por dentro y por fuera... y que además... puedo demostrar que... ¡no es pasión de madre!, jajajajajajajajajajajaja... y además... es inteligente, jijijijijijijijijijijijijiji.

Nuestra relación... está basada... en el cariño... en la confianza... y en el respeto a nuestra propia individualidad.

No somos amigas... en el sentido formal de la palabra... y en eso coincidimos...

Ella es una hija... que confía en su madre... y... yo soy una madre... que confía en su hija...

No queremos ser amigas... queremos ser... lo que somos... madre e hija... 

La diferencia generacional... a veces se nota... pero lo llevamos bastante bien, jajajajajjajajajaja.

No necesito celebrar... el día de la madre... porque serlo... sentirlo... disfrutarlo... es algo que llevo haciendo... con alegría... veinte años... cuatro meses... y diez días... 

Y... porque si tuviera que celebrar algo... celebraría... el día de la hija... 


sábado, 22 de enero de 2011

Once


Este año... estoy especialmente susceptible... con el número once...

Estamos en el año... once...

Tenía once años cuando... empecé a tener más responsabilidades... de las que me correspondían... por edad...

Y hace once años... que me quedé viuda... aunque hacía dos años y medio... que nos habíamos separado.

De los muchos retazos... que han marcado mi vida... ese ha sido uno de los más importantes... porque no sólo me afectó a mí... sino a mi hija... y a mis relaciones familiares... ya bastante complicadas de por sí.

Quizás un día... sienta la necesidad de... contar el retazo completo... pero ese momento... aún no ha llegado.

Baste saber que... me casé con quién quise... porque le amaba... en contra de más de un@... y que ese día... ha sido uno de los más felices de mi vida... a pesar de... todo lo que aconteció después.

Y de él recibí... el mayor regalo que la vida podía darme... MI HIJA.

No fue un matrimonio fácil... aunque el primer año fuera una... contínua luna de miel.

Pero al pasar ese año... se fue destapando su realidad...

Era una persona enferma... con dos adicciones... el alcohol y el juego... y eso... condicionó nuestro matrimonio.

Y cuando llegó el final... llegó la frialdad... 

Una frialdad interna... que me helaba los huesos... y que me desproveía de... sentimientos.

Fue mi peor época... nada me dolía... ni me afectaba... ni me importaba.

No lloraba... no reía... no sentía...

Sólo una personita... quedaba al margen... mi hija...

Para ella eran mis risas... mis caricias... mi cariño... mi... todo... 

Gracias a ella... no me volví... loca... o peor aún... no me convertí en un ser... sin sentimientos.

Y un día... juntas... vimos el arco iris... y todo empezó a cambiar de nuevo.

Releer... por qué me gusta el arco iris... me recuerda que... después del once... llega el doce... que lo que no te mata... te hace más fuerte... y que parte de lo que soy hoy... también se lo debo a... aquello.



domingo, 9 de enero de 2011

La caja de besos


He empezado a escribir esta entrada... varias veces... y por alguna extraña razón... los retazos se entremezclaban de tal forma... que no conseguía... darle la forma... de un único retazo.

Primero intenté escribir sobre... días de reyes infantiles... luego adolescentes... más tarde sobre... cómo ha ido cambiando esta fecha...

No... no podía... porque un retazo... se abría camino... con más fuerza cada vez... "callando" todas las palabras... que iban surgiendo de mis dedos.

El día de Reyes... mi padre hubiera cumplido... ochenta y seis años... y mi retazo tiene que ver con él... y con mi hija.

Aunque no recuerdo bien... qué se celebraba ese día... sí que recuerdo que... nos juntamos un montón para comer.

Mi hija... aún era muy pequeña... probablemente tendría... 4-5 años.

Tal y como llegamos... empezó la ronda de besos... y para cuando mi hija estuvo delante de mi padre... ya estaba cansada de besuqueos... así que... se paró y dijo... "ya tá'... se me han acabado los besos".

Mi padre... mirándola fijamente... puso cara de pena... y le dijo... "entonces, ¿no te queda un beso para el abuelo?".

Sin que nadie le dijera nada... ella hizo como que se metía la mano en un bolsillo imaginario... e hizo ademán de comer algo.

Se acercó a su abuelo... y le tendió sus diminutos bracitos... 

"Abuelo... ya he comido besos... ¿cuántos quieres?".

Empezando por mi padre... todos nos quedamos sorprendidos... por la respuesta espontánea... y hábil... de mi hija... y no me equivoco si digo que... probablemente.. ese beso... fue uno de los más especiales para él.

A veces... leo en la red... "la caja de besos"... y me acuerdo de... este retazo... y la forma en que me conmovió.

Nunca he sido muy besucona... porque en mi casa... era como una "obligación"... y tengo como una especie de... "síndrome de Judas"... (si es que eso existe)... que se traduce en aversión hacia los besos que se dan o reciben... sin sentir...

Sin embargo... he de reconocer que... a veces... como esta mañana... me gusta acercarme a mi hija y decirle... "necesito un beso de mi niña"... o... "mami necesita darte un beso"... y esos momentos son... indescriptibles.


lunes, 27 de diciembre de 2010

Lo mejor de mi vida


Según dijeron... yo no debía de haberme quedado embarazada.

Ninguno de los dos... teníamos un trabajo estable... y criar a un hijo... costaba mucho.

Nunca quise saber... qué llevaba en mi vientre... pero yo la sentía niña... y la llamaba por su nombre... Verónica.

A decir de los "demás"... no podía salir bien...

Para no variar... yo no engordaba... y a los 6 meses... aún usaba la misma ropa.

Y además... ¡horror de los horrores!!!... ¡me atendían en la Seguridad Social!!!!.

Hasta su nombre... fue motivo de burla... "uys, para que la llamen... vero vero... como si fuera un chucho".

Je... prefiero no decir... lo que respondí... mientras seguía sonriendo... tomándome mi horchata... y mucho menos... lo que pensé, jaajajaajajaja... pero os lo podeis imaginar ;).

Aunque... saber esas cosas... dolían... no permití que... enturbiara mi alegría... por ser madre.

Yo sabía que todo iba bien.

En mi casa... siempre he sido la... "rara"... juasssssssssss.

Pues sí... lo soy... respecto a ellos... y no me importa.

Era "rara"... por que le hablaba... estando en la barriga...

Era "rara"... porque le compré un carro... según decían... de faralaes, jajajaajajaja.

Lo cierto es que... fue divertidísimo comprarlo... imaginar "sus" caras cuando vieran... aquel carro azul marino... con lunares grandes... rosas, azules y verdes... casi fosforitos.

Jajajajajajaajaja... lo cierto es... que no era un carro elegante... pero... era alegre... y con él mi niña... aprendió los primeros colores... casi que antes de hablar.

Sí... también fui "rara"... porque no hacía las tonterías de hablarle diciendo... "gugu dada"... como si mi niña fuera tonta, jaajajaaajaajaaajaaja.

Y... a madre "rara"... hija "rara", jajajajajajajajajajaja.

Un 27 de diciembre... como hoy... a las 21'20 horas... mi niña nacía.

El "monstruito" que presuponían que iba a tener... pesó 3'200 Kg... y era la niña más bonita... que yo había visto en mi vida.

De todos los días felices que he tenido... ese ha sido uno de los que más.

Ese año... en la familia... nacieron tres bebés más... pero la "rara"... era mi hija.

"Rara" porque... a los 7 meses... ya andaba.

"Rara" porque... empezó a hablar... antes que los demás.

"Rara" porque... aprendió a leer en un mes.

"Rara" porque... sabía escribir y dibujar... mucho mejor que los otros... con meses de adelanto.

"Rara" porque... tenía una memoria prodigiosa.

"Rara" porque... a los cinco años... la niña era... superdotada.

"Rara" porque... con esas características... la niña... era tratada como una niña... y se comportaba como una niña... y además... demostraba ser una niña... feliz.

Tremendo... ¿verdad?, jajaajajajaajaja.

Sí... mi hija es "rara"... como su madre... (aunque yo no tenga tantos dones ni virtudes como ella)... y me encanta que lo sea, jajajajajajajajajajajaja.

¿Sabéis?... hoy cumple 19 años... y cada día... me siento más orgullosa de ella... porque si bella es por fuera... por dentro lo es mucho más.

En todo este tiempo... sólo me ha dado... alegrías... y felicidad... incluso en momentos duros... muy muy duros.

Ella es... luz... mi luz... mi angel... y lo mejor de... mi vida.


martes, 14 de diciembre de 2010

El atrapasueños


Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría apareció en la forma de una araña. Iktomi le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.

Mientras le hablaba Iktomi, la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también tenia plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.

Él habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebes y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente nosotros vamos a la ancianidad, donde nosotros debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando el circulo.

Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tu escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.

El continuo, ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.


También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas.
 
Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota, la red y le dijo: ve la telaraña es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.

Si tu crees en el gran espíritu, la telaraña atrapara tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.

El anciano Lakota, le paso su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida.

Este se cuelga arriba de sus camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones.

Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.

Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.


 Cuando mi hija era pequeña... tuvo una temporada de pesadillas...

Yo había escuchado... esta leyenda... y aprovechando una visita... a la Feria de las Naciones en Valencia... le mostré uno a mi hija... y le conté la leyenda.

Ella quiso que le comprara uno... y lo hice.

Lo más probable es... que mi hija se auto-sugestionara... y en su mente infantil... creyera que la leyenda era verdad.

No lo sé...

Lo que sí sé es... que no volvió a tener pesadillas.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El profesor de matemáticas


Hace unos 5 años aproximadamente... mi hija necesitó apoyo para matemáticas... y la llevé a una academia... al lado de casa.

Un día... vino medio llorosa... medio enfadada... porque el profesor le había dicho que... "si no lo entendía que se lo explicara su padre"... a lo que ella... (que lo había perdido con 8 años)... respondió... "¡ojalá pudiera, sería señal de que estaba vivo!"... 

El profesor... que además era el director de la academia... lejos de disculparse... por tan desafortunada frase... la mandó callar.

Como era agosto... por la tarde estaba cerrado... pero a primera hora de la mañana... me presenté en la academia... para hablar con él... que me citó para hablar con tranquilidad... esa misma tarde.

No apareció... o por lo menos... no me abrió la puerta... así que... a la mañana siguiente... provista de un buen libro... de nuevo a primera hora... me presenté.

Intentó de nuevo quedar para por la tarde... pero yo le dije que no se preocupara... que no tenía prisa... y que podía esperar a que terminara sus clases... y tranquilamente... saqué mi libro.

A los 10 minutos... me estaba atendiendo en un despacho... alejado del aula.

Con voz tranquila... le pregunté... cómo iba mi hija... si había algún problema con ella... etc...

Él respondió que todo bien... que algunas cosas le costaban... que a veces preguntaba... etc...

Viendo que... todo era dorarme la píldora... y que no hacía referencia a lo sucedido... le pregunté directamente.

Empezó a ponerse nervioso... y a levantar la voz... justificándose diciendo que... "no tenía por qué saber la situación familiar de sus alumnos... ".

Con calma... le hice ver... que el comentario había sido desafortunado... que había causado un daño inconsciente... y que debía haber pedido disculpas a la niña... en vez de mandarla callar.

Gritando... empezó a decirme lo mal educada que estaba mi hija... que si se disculpaba perdía autoridad... etc...

Sin perder la calma... todavía sonriendo... bajé más la voz... y le respondí que... entendía que... le debía una disculpa a mi hija... y que por esa regla de tres... yo podía decir que él era un hijo de puta... porque no tengo... porqué saber la profesión de las madres de los profesores de mi hija... 

Cuánto más gritaba él... más bajaba yo la voz... y más se desquiciaba... así que... dí por finalizada la conversación... diciéndole que me llevaba a mi hija... y que tomaría las medidas que creyera oportunas.

Entré en el aula... y le dije a mi hija que recogiera que nos íbamos.

Fué patético ver como... dando voces... intentaba que otros alumnos... (todos adolescentes)... me contaran lo que había pasado.

Nuevamente... sin levantar la voz... le dije que... sólo había ido a pedirle... que se disculpara con mi hija por su comentario... que lo podía haber hecho en privado... y que estaba dejando patente delante de sus alumnos... su exquisita educación.

Ya en la puerta... me cogió del brazo... y me pidió disculpas.

Esta vez... mi sonrisa se borró... y mi mirada se hizo fría y dura... "a mí no me hizo daño... pídale disculpas a mi hija... que es a quién dañó".

Vomitó... más que dijo... un "lo siento"... dirigido a mi hija... que asintió con la cabeza... y nos fuimos de allí.

Ahhhhhhhh... según él... la maleducada... fuí yo... ¡manda cohones!!!!!