Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de agosto de 2014

Puta vida... puto dinero... puta crisis (V)

No fue solo mi separación... lo que convirtió aquel año en... "horribilis".

Por esas mismas fechas... unas pruebas médicas rutinarias... me enfrentan  con la posibilidad de no vivir más allá de un año... y mi padre entra en una espiral de ingresos hospitalarios periódicos... que nos tiene permanentemente en vilo.

Mi hermano... cumplió su palabra... y cada final de mes... me llamaba y me preguntaba... "hermana, ¿este mes cuánto necesitas?".

Dependiendo de si se juntaba el recibo de la luz y el agua... o si había algún impuesto o seguro que pagar... invariablemente mi contestación era... "este mes... para pagar las facturas necesito X".

Donde X eran los gastos... sin contar la comida.

A veces... se ve que lo que le pedía le parecía poco... e ingresaba algo más... que yo empleaba en comida.

El mes que le parecía demasiado... o enviaba lo justo... comía gracias a la Cruz Roja... o las monjas.

Eso sí... siempre me las apañé para que mi hija no tuviera que merendar... pan con azúcar.

Y que conste que no me quejo... sino al contrario... ya que desde mi punto de vista... no tenía obligación ninguna de hacerlo... y le estoy muy agradecida porque sin su ayuda... no sé como hubiera podido salir adelante.

No obstante... un día... me dijo de hacer una reunión familiar... para plantear que los demás también ayudaran... y su carga fuera algo menor.

Aunque entendía su planteamiento... la idea no me hacía ni chispa de gracia... sobre todo... porque yo ya imaginaba el resultado.

La reunión fue... por decirlo suave... un circo.

Se organizó una comida en casa de mis padres... que parecía un banquete... y que se celebraba algo.

El tiempo pasaba... entre risas y bromas... hasta que empecé a recoger mis cosas para irme.

El resultado fue el que yo esperaba... 

De los siete hermanoss... seis si descontamos al que ya me ayudaba... sólo uno ofreció lo que podía... y otro bien es cierto que no podía excepto brindarme apoyo moral... que en aquellos momentos también era importante.

Las cuatro chicas... ejem... si no hubieran dado ninguna explicación... incluso si hubieran dicho la verdad... que no querían... hubieran quedado mejor que con las burdas excusas que dieron.

Como llamativo... la frase de la segunda de mis hermanas... (peluquería dos veces por semana... cremas de más de 5.000 ptas... y másssssss)... que tuvo a "bien" decir que... "a menos que se muriera su suegra... que entonces heredaría y además dejaría de pagar a la mujer que la cuidaba... no podía".

Aceptaba cada curro que me salía... ya fuera repartiendo publicidad vestida de payaso 8 días... cosiendo zapatos durante un par de meses... o en la tienda de mi cuñado durante las vacaciones. 

Dicen que... en aquella época... años 97-98... estábamos en crisis... pero yo... sumergida en mi propia crisis... ¡ni me enteré!!!!!, jajajajajajajajajajajajaja.

Como no hay mal que cien años dure... (ni cuerpo que lo aguante)... en abril del 98... la situación empezó a enderezarse... en parte.

A nivel salud... (aunque a nadie parecía importarle)... todo estaba bajo control... (y de hecho me ha traido hasta aquí, jijijijijijijijijijijiji)... aunque la de mi padre... seguía siendo delicada... hasta que nos dejó em junio.

Y a nivel económico... conseguí compaginar mi trabajo de media jornada... con otro a jornada completa en una empresa de limpieza... que me duró un año.

En teoría... de 6 a 9 de la mañana iba a un polígono a las afueras... de 9'30 a 13'30 h. trabajaba en la asociación... de 14 a 16'30 h. iba a otro polígono... y se suponía que hasta las 20h. debía ir a donde me dijeran.

Sin embargo... muchas veces... terminaba a las 16'30 h. y acumulaba el resto de las horas a favor de la empresa... que luego devolvía trabajando hasta las 22 horas.

Era agotador... pero cuando mi madre me preguntó si podría llevar ese ritmo... yo simplemente contesté que... cuando sonaba el despertador a las 5 de la mañana... en lo único que pensaba era que... ese mes... las facturas me las pagaba yo.

Así pude prescindir de la ayuda de mis dos hermanos... y además... en diciembre de ese año... mi ex-marido... empezó a ponerse al día con las pensiones que me debía... abonando dos juntas cada mes... hasta que falleció... en  enero del 2.000.

Fue una época de vacas gordas que...

CONTINUARÁ...



martes, 12 de agosto de 2014

Puta vida... puto dinero... puta crisis (IV)

"Si quieres que tu padre sea el padrino... tendrás que comprarle el traje".- dijo mi madre

Ante mi cara de extrañeza... añadió...

"Es que sólo tiene el traje que se puso en la boda de tu hermano... y como tú comprenderás... no va a repetir".

¡Tremendo!!!... no sólo no me habían hecho el tradicional ajuar que aún se hacía en aquella época... no sólo iba a seguir aportando la mitad de mi salario hasta que me casara dos meses después... no sólo no iba a contar con ningún tipo de ayuda por su parte... sino que además... ¡eso!!!!.

Ese día... más que ningún otro... sentí un tremendo desprecio hacia el dinero... las apariencias... y a la vez... orgullo por no ser así... y haber conseguido valores diferentes.

Mientras... a 800 km. de distancia... mi suegra... viuda de un pastor... encargó su vestido de madrina a una modista... y el mismo día de la boda... me dió un sobre más que generoso... para ayudar con los gastos de la boda.

A pesar de eso... y muchas más cosas... que quizás cuente en otro momento... para mí fue un día... en que se cumplieron todos los tópicos... novia feliz y radiante disfrutando del día más importante de su vida.

Aunque no nos fuimos de viaje de novios... (no había dinero para eso)... prácticamente todo el primer año fue... una auténtica y completa luna de miel.

A punto de cumplirse el año... y felizmente embarazada de siete meses... llegó el primer problema.

Una noche... debido a un dinero que debía de haber cobrado en julio... y que no terminaba de cobrar... mi marido me confesó que... tenía un problema con el juego.

Quienes hayan vivido von algún familiar... con algún tipo de adicción... puede imaginar fácilmente... todo lo que llegó después... de mentiras... ocultaciones... escasez de dinero... discusiones... etc... etc...

Al año y algo... empezamos tratamiento...

Luego... también lo hicimos... cuando reconoció que tenía problemas con el alcohol.

Cada vez que parecía que... todo volvía a ir bien... tenía una recaída... con el juego... con el alcohol... o con las dos cosas...

Evidentemente... la economía se resintió... no sólo porque los tratamientos había que pagarlos... sino porque además... las adicciones llevan consigo... una inversión.

Y un día supe que... iba de putas... y que recientemente había pedido adelantado dinero para ello.

Coincidió con que... abrí la nevera... y ví que apenas me quedaba leche para el desayuno de mi hija... del día siguiente.

Le dije que pidiera mil ptas para comprar... me dijo que no podía pedir más.

No lo entendía... ¿podía pedir 5.000 ptas para ir de putas... y no podía pedir 1.000 ptas para leche para su hija???.

Tenía que separarme... no sabía cómo lo iba a hacer... en ese momento... yo trabajaba media jornada por 58.000 ptas... y pagábamos casi 57.000 ptas de hipoteca... pero tenía que hacerlo.

En esas cavilaciones estaba... cuando uno de mis hermanos me dijo que... si el dinero era el problema para no separarme... él me ayudaría.

Con la separación... empezaba... mi año horribilis.

CONTINUARA... 


domingo, 3 de agosto de 2014

Puta vida... puto dinero... puta crisis (III)


Aproximadamente... el año y medio siguiente... hasta el traspaso del Hostal... transcurre en parte... en una nebulosa... en la que... lo que sucede alrededor... me resulta en cierto modo... ajeno.

Consigo mantenerme dentro de mi ostra... compartiendo lo estrictamente necesario... a fin de cuentas... a nadie parece importarle... el tiempo que he pasado fuera... nadie pregunta... se corre un... "estúpido" velo.

Mientras continuo con los estudios empezados... aunque a veces me tocara recorrer a pie... los casi 5 km. que me separaban del Instituto... y hasta que conseguí ir y volver con alguna compañera con vehículo... mis dos hermanas repiten curso... cambian de instituto... abandonan los estudios... se hacen novias de dos hermanos cuyo padre y tíos tienen varios comercios en Benidorm... y se van a trabajar allí.

Mi hermano... sigue con el fútbol... y empieza a trabajar para el Ayuntamiento de Benidorm.

Mis padres... por su parte... cogen durante unos meses... un bar céntrico... en la parada de taxis de Altea... lo dejan en apenas un par de meses o tres... para coger otro en una calle perdida... que tampoco dura mucho abierto.

A mí... me da igual... voy y vengo a donde me dicen.

En ese tiempo... me tira los trastos un constructor austriaco... divorciado... 12 años mayor que yo... con chalet espectacular... y muy bien situado económicamente.

Es un buen hombre...detallista... educado... atento... romántico...

La única pega que le ponía mi madre era que... estaba divorciado.

A mí no me disgustaba pero... sinceramente... le faltaba un poco de... "ven para acá... corderaaaa"...

Terminando segundo... yo también empecé a trabajar en una de las tiendas del futuro suegro de mis hermanas... compaginándolo con mis estudios... hasta que ese verano... mis padres traspasaron el Hostal.

Después de 18 años... desde que habíamos salido del pueblo... dejaban definitivamente de trabajar.

Nos volvimos a Benidorm... a una casa que se pagó sin hipoteca... con letras... como aún podía hacerse en aquella época.

De lo que mi hermano entregaba en casa... nunca supimos nada... y siempre hemos querido creer que... aunque con poco... con algo contribuía... pero... ¡vaya ud. a saber!.

Por nuestra parte... las tres entregábamos el salario íntegro... incluyendo las cuatro pagas extras que teníamos... navidad, verano, beneficios y fiestas patronales.

Fuera de "nómina"... cobrábamos por trabajar el sábado por la tarde... y cuando llegaba el verano... por trabajar algún medio día... y ese era el dinero que nos quedábamos para nuestros gastos.

No era mucho... aunque a nosotras sí que nos lo pareciera... porque... ¡por fin teníamos un dinero fijo!!!.

Terminé mi bachillerato... y continué trabajando en la tienda.

Ni me planteé en ese momento... seguir estudiando... ya que hacerlo... nuevamente... me ponía en situación de que fuera... a costa de mis hermanas.

Tenía 23 años... y siempre pensé que... más adelante... podría hacer el acceso a la Universidad para mayores de 25 años.

Lo que sí hice... fue pagarme un curso para preparar oposiciones a la administración del estado... y conseguí que me compraran una máquina de escribir... que era una auténtica "patata".

El primer y único año que me presenté... no confiaba en aprobar... porque no lo llevaba excesivamente preparado... pero quería ver como iba aquello... y hacer autocrítica constructiva... ver cuales eran mis fortalezas... y mis debilidades.

Sorprendentemente... aprobé la primera parte... y no tan sorprendentemente... suspendí la prueba de mecanografía... con mi patata.

Como resultado de ese aprobado... me llamaron para una prueba de selección  en la Seguridad Social... en Alicante... y... de las 22 plazas ofertadas... quedé en el 9º puesto... a pesar de mi patata, jijijijijijijijijijijiji.

Acepté el contrato de trabajo que me ofrecieron... por tres años... empezando dos días después... 16 de julio de 1990.

Para esas fechas... una de mis hermanas... ya llevaba más de un año... entregando la mitad del sueldo... porque se había comprado un piso junto con su novio.

Y yo pensé que... era el mejor momento para casarme... a pesar de que no querían a mi novio... básicamente por ser un simple cocinero...

Y mi novio pensó que... pa' luego es tarde... y pusimos fecha... para dos meses después de comunicarlo... acojonando a más de un@... y dando pie a dimes y diretes... por las prisas.

Pero todo eso... forma parte de... la siguiente entrega.

CONTINUARÁ...


martes, 22 de julio de 2014

Puta vida... puto dinero... puta crisis (II)


Dicen que cualquier día es bueno... para tomar decisiones.

El día que había elegido para irme de casa... aquella madrugada de octubre del 83... llovía torrencialmente... hasta tal punto que... llegué a dudar de si la decisión tomada era la correcta.

Decidí dejarlo en manos de ese Dios... en el que (aunque cada vez menos)... a veces... aún consigo creer... e hice mi "trato" particular con El... si dejaba de llover... antes de una hora determinada... sería señal de que hacía bien en irme... en caso contrario... si lo mejor para mí era quedarme... seguiría lloviendo.

Fuera Dios... el destino... o que tenía que ser... el caso es que... dejó de llover... por lo menos... el tiempo suficiente para que recorriera andando los kilómetros que me separaban de la estación del trenet.

En Alicante... debió llover bastante más... porque en el trayecto desde la estación del trenet a la de RENFE... atravesé calles en las que el agua me llegaba hasta las rodillas.

Más tarde supe que... habían habido  inundaciones.

En cuanto compré el billete... llamé a unos amigos para decirles a la hora que llegaba... y que fueran a buscarme.

Llegué a Madrid aún mojada... con las piernas temblorosas... el corazón a mil por hora y... trescientas pesetas.

El cocinero que teníamos en verano y su compañero... me alojaron en su casa.

El día siguiente... lo dediqué a descansar... y a organizar mis pensamientos.

El martes... me fui con ellos porque me habían conseguido una entrevista de trabajo con una compañera... que no fructificó.

El miércoles decidí quedarme en casa... y tras desayunar compré un par de periódicos... para ver las ofertas de empleo.

Pronto me dí cuenta... de lo complicado que iba a resultar... a menos que me ciñera a lo que realmente llevaba mis pocos años haciendo... cuidar niños... y cuidar de una casa... teniendo a mi favor... además de la juventud... que ya sabía planchar y cocinar.

A la tercera llamada... conseguí una entrevista de trabajo... que resultó ser en una agencia de servicio doméstico... y de entre los puestos que me ofrecieron... escogí una casa interna... con tres niños pequeños... y esa misma mañana fui a verlos.

Me gustaron... les gusté... me quedé... y fui feliz todo el tiempo que estuve con ellos.

El salario no era muy alto... supongo que lo normal en aquellas fechas... pero teniendo en cuenta... los años trabajados por casi nada... para mí era un lujo... y disfrutaba de cada peseta que recibía.

Como el almendro... volví a casa por Navidad.

Ni una pregunta acerca del trabajo... ni si me trataban bien... ni si estaba a gusto... ni...

Dos besos protocolarios en las mejillas... por parte de todos... al llegar y al irme... y suficiente.

También volví en verano... siendo recibida por los clientes habituales... con besos... abrazos... achuchones... y múltiples preguntas... sobre todo... acerca de mi trabajo... "en la consulta del médico".

Me dió tanta rabia... tanto coraje... que por un momento... quise ir donde estaban mis padres y recordarles que... hacia añosque habían dejado de ser los "señoritos" del pueblo... que el "señor" ya no se iba semanas entera de caza... que no participaba de los concursos de colombofilia... que la "señora" ya no recibia a sus amigas de "postín"... ni recibía regalos caros... que ya no tenían criadas... aunque vieran normal tratarnos como tales... aunque luego les avergonzara que mi trabajo remunerado fuera ese.

Respiré hondo... y levanté la cabeza con orgullo... para explicar bien claro y despacito... en qué consistía mi trabajo... echando por tierra la película montada.

Nunca... jamás... me he avergonzado de trabajar interna en una casa...

Primero... porque es un trabajo tan honrado y decente como el de "secretaria en la clínica de un doctor".

Segundo... porque mis jefes eran estupendos en el trato... y adoré a esos críos.

Podría seguir enumerando razones... pero a buen entendedor...

A pesar de todo... y lo bien que estaba... pasé ese verano inquieta...

Mi hermana la mayor... que en aquellos momentos estaba viviendo en Almería... consiguió el número de teléfono de la casa... y empezó a llamarme... y a tentarme... con mis dos puntos débiles... posibilidad de estudiar si lo deseaba... y por lo menos... estar dos hermanas juntas en vez de cada una por su lado lejos de la familia.

Aproveché para ir a verla esas vacaciones... terminó de convencerme... y después de hablarlo con la señora... en septiembre me fui a Almería.

Al principio... todo fue bien...

Me matriculé en 1º B.U.P ... cuidaba de la casa y mis sobrinos... las dos volvimos a casa por Navidad... y nos volvimos a ir juntas...

Pero... poco a poco... a mi hermana se le fue yendo la olla.

Por un lado... empezó a decirles a sus hijos... que con su padre estarían mejor... y cuando el mayor con 10 añitos dijo que quería irse con él... empezó a hacerle la vida imposible... y a enfrentarlo con el hermano.

Por otro lado... yo había conseguido un trabajo... y ella se empeñó en que lo dejara porque le habían dicho esto y lo otro de mis jefes... entre otras cosas que no pagaban... y en parte tenía razón... porque me las ví y me las deseé para que lo hicieran.

Por si eso fuera poco... amenazó a la segunda de mis hermanas... con que algo malo podría pasarle a su hijo... (mi ahijado)... si no le daba una cierta cantidad de dinero... que consideraba que le había robado.

Y a mí... simplemente me dijo que... cuando su hijo se fuera con su padre... ella se iba a vivir a casa de una amiga con su otro hijo y... no había sitio para mí.

No me echó de casa pero... ¿a que se le parece????.

Llamé a casa... (a cobro revertido)... por si llegaba a tiempo para avisarles de la amenaza... (llegué tarde)... y para ver si podía volver y... si me podían mandar dinero para ello.

Hasta Semana Santa... mi sobrino no se iba... y yo ya estaba con los exámenes correspondientes... y a pesar de la situación... conseguí aprobarlos todos... y en algunos casos... hasta con buena nota.

Pero la situación había ido degenerando hasta tal punto... que lo que mi hermana le hacía a mi sobrino... rayaba el mal trato psicológico... que yo trataba de paliar como buenamente podía.

Y en mi caso... tuve que empezar a comer/cenar... en casa de amigas... porque ella compraba lo justo para desayunar y cenar los tres... ya que la comida la hacían fuera de casa... y el dinero llegaría justo para el viaje... y justo uno o dos días antes de volver.

Paralelamente... al poco tiempo de llegar a Almería... empecé a salir con un amigo de mi hermana... 

Un día... ella me dijo que... tenía mucha suerte... porque... "el tío tiene pasta y cuando muera su madre tendrá más"... el comentario... seguido de la fantasía que proponía de un viaje a "casa"... vestida a la moda... en un cochazo... me pareció asqueroso... y repugnante.

No estaba enamorada... pero me trataba bien... estaba a gusto con él... y para lo que yo sabía de sexo en aquella época... digamos que era... aceptable.

Un día... al llegar del Instituto... los encontré cuchicheando... y me pareció que cambiaban de tema... demasiado rápido.

Encima de la mesa... había un dinero que mi hermana se apresuró a guardar... diciendo que era un préstamo... para poder pagar la luz.

Se me puso la mosca detrás de la oreja... sobre todo... al observar algunos cambios... como que a veces... él no era tan puntual como lo había sido... y parecía querer más sexo... del que habíamos tenido hasta entonces... cuidando menos el momento y el lugar.

Y más cuando de repente... desapareció durante tres días... intenté localizarle... inquieta porque no había avisado... creyendo que estaba enfermo... llamé a su casa preguntando por él... no quisieron darme razón alguna.

Cuando le dije a mi hermana que había llamado... y la respuesta que me habían dado... me dijo que no debía de haberlo hecho... que ella se encargaba...

Esa misma noche... "casualidades" de la vida... reapareció... con una excusa de lo más burda... y absurda.

Mi hermana nos dejó a solas... y yo me excusé unos momentos con él... para "ponerme cómoda".

Me puse una bata tipo kimono... larga hasta los pies... con escote hasta el ombligo... sin nada debajo... y me planté delante de él... a menos de dos pasos.

Solté el lazo que se anudaba detrás... y dejé que resbalara por mi cuerpo desnudo... hasta caer a mis pies.

- ¿Me ves bien?
-  Sí
- ¿Lo quieres?
- ¡Si, claro!!!
- Pues... lo siento... pero ya no lo vas a tener más... que te pague... quien te deba.- repliqué mientras me agachaba y me volvía a colocar la bata.

Salió de la casa... y de mi vida... sin decir una palabra.

Al día siguiente... cuando le dije a mi hermana que lo habíamos dejado... y que no volvería... no hizo ningún comentario.

En el tiempo que me quedé en Almería... no volví a estar con nadie.

A tiempo pasado... es fácil ver... los errores cometidos... y las veces que erraste el camino... pero siempre he creido que... todo pasa por alguna razón... incluso aunque jamás lleguemos a saber cuál es... y que de todo se aprende.

CONTINUARÁ...

jueves, 17 de julio de 2014

Puta vida... puto dinero... puta crisis (I)

La vida es muy puta... el dinero lo es más... y la crisis puta y cabrona.

Quizás porque crecí en un ambiente en el que... "tanto tienes... tanto vales"... o donde importaba más el aparentar tener aunque no tuvieras para comprar una barra de pan... el dinero siempre me ha importado lo justo...

O quizás porque... de tanto carecer de él... una termina por acostumbrarse a no darle más valor... que el estrictamente necesario.

El caso es que... esta puta vida... y el puto dinero... al final... termina robándote el sueño... y total... ¿para qué?... te preguntas sin encontrar respuesta.

Yo quería estudiar... me gustaba estudiar... y creía que sólo tenía que decidir cual de las dos carreras que me importaban... iba a elegir.

Con 14 años y mi flamante graduado escolar... (la única en la familia que hasta el momento se lo había sacado)... me creía la reina del mambo... ¡ingenua!!!.

Mi madre me hizo sentar en la silla del rincón... y en dos minutos me explicó los "sacrificios" que "todos" tendrían que hacer... si quería seguir estudiando.

Ni una palabra de aliento a que lo hiciera... ni siquiera que el bachiller era gratuito... solo habló de los "sacrificios de todos".

Por un segundo... pensé en la cantidad de bocadillos de pan con azúcar... que había merendado... y los que les tocaría merendar a mis hermanas más pequeñas... si decidía estudiar.

Pensé en los tres años que llevaba... haciéndome cargo de una casa de cinco personas fijas... seis cuando estaba mi abuela... siete o nueve cuando venían mis hermanas mayores con sus respectivos... y en lo duro que había resultado sacarme el graduado... y en lo que les tocaría a mis hermanas pequeñas...

No podía contar con estudiar con beca... y no por las notas... sino porque mi padre se negaba reiteradamente a rellenarla alegando que era muy complicado hacerlo... y que te la concedieran.

Juassss... con los años te das cuenta que... aquello no era más que otra burda mentira... ¿cómo no nos la iban a conceder... si éramos familia numerosa?... y no como las de ahora... que empiezan con tres hijos... sino de las de antes... de las de ocho hijos.

La cruda realidad es... que no podía pedir beca... porque trabajaban en negro.

Se me hizo un nudo en la garganta... y se me cuajaron los ojos de lágrimas... pero conseguí musitar un... "no quiero seguir estudiando"... y ahí quedó todo.

Bueno... no realmente... porque a las tareas domésticas... se le añadió el trabajo en el taller de punto de confección que tenían.. y aunque conseguí sacarles un curso de secretariado en las monjas... dejé de acudir a él cuando... el segundo mes... ya no había dinero para pagarlo.

Eso me reafirmó... (tristemente)... en que había tomado la decisión adecuada... ¿cómo hubieran podido pagarme una carrera fuera de la ciudad donde vivíamos... si no podían pagar un simple curso de secretariado????.

Quitando los madrugones... a veces indecentes... con jornadas laborales que oscilaban entre las 10 y las 14 horas de lunes a viernes... por una paga semanal de 500 ptas... a mi el trabajo me gustaba... o por lo menos... entre chaquetas y jerseys... haciendo ojales, costuras o dobladillos... (y siempre buscando algo positivo a la puta vida)... me podía sumir en mis pensamientos... en mis sueños... en los "algún día podré...".

Un par de años después... allá por el mes de octubre... la mayor de mis hermanas... (que ya estaba casada y con dos hijos)... no sé con qué artes ni porqué razón... consiguió convencerles/me... para que me bajara con ella a Alicante... y estudiara para azafata en una academia.

No soy capaz de recordar... como encontré mi primer trabajo de secretaria... cobrando 15.000 ptas... y que podía quedarme enteritas para mí... siempre y cuando no dejara de subir a casa los fines de semana... pagara la academia... y me pagara los viajes.

La alegría me duró... hasta que llegaron las vacaciones de Navidad...

Un mediodía... antes de Nochebuena... mi madre me llamó a la cocina... y me contó que los médicos habían dicho que si seguíamos viviendo donde lo hacíamos... mi padre terminaría en una silla de ruedas o sin poder levantarse de la cama... debido a "su" problema de huesos... y estaban pensando coger un restaurante en Benidorm... pero sólo podrían hacerlo si yo dejaba mis estudios... y me iba con ellos... pues sin mí y sin mi hermano no podrían llevarlo adelante.

Nuevo chantaje emocional... y nuevas mentiras.

Si mi padre alguna vez estuvo metido en cama todo el invierno... nunca me enteré... (igual es que se levantaba justo los fines de semana cuando yo subía)... el restaurante ya lo habían cogido... y mi hermano hasta Semana Santa y luego el verano... sólo aparecía por allí cuando no jugaba al fútbol.

Diecisiete años... y dieciséis horas diarias de trabajo... (en temporada baja... que en temporada alta caía alguna más)... por amor al arte... uys no... por amor a la familia... porque al dinero que no cobraba... (no se hacía caja... había muchos gastos... no llegaba para las 2.500 ptas/semana prometidas... o que casi siempre se me adelantaba mi hermano... ya fuera para el carnet de conducir... desplazamientos... o para unos zapatos...)... va a ser que no.

Eso sí... podía quedarme con el bote... y a veces... ¡hasta conseguía reunir algo!!!!.

A pesar de todo... a mí... el trabajo en el restaurante me gustaba... sobre todo cuando ya empezamos a tener bastantes clientes.

Sortear las mesas con platos y bebidas... o recorrerme los 8 metros de barra... una sonrisa aquí... una broma allá... entre "paseos" a la cocina a por más platos.

En definitiva... el contacto con la gente... sacaba de mí una alegría que en mi casa casi... desconocían.

Entre los clientes asiduos... consegui fama de "campanilla"... y empecé mi colección de campanas.

Después de la experiencia... (y de las cajas que se hicieron) en Semana Santa... y conforme se estaba moviendo el verano... y con información que fuí recabando... me dí cuenta de que quizás... con un poco de suerte... cuando acabara la temporada... podría hacer el B.U.P... y volví a ilusionarme en ese aspecto... e incluso llegaron a prestarme algunos libros de los que podría necesitar... pero cuando se lo planteé a mi padre... su respuesta fue firme y rotunda... "No, estoy cansado de pagar estudios para que se dejen a medias".

Cuando menos es curioso... si tenemos en cuenta que... mientras que yo jamás repetí curso... las dos hermanas que me siguen lo hicieron dos veces cada una... por aquellas fechas... sin que llegaran a sacarse el graduado ninguna de las dos... y ademássssss... si yo no había seguido en una ocasión... y los había dejado dos veces... queda explicado más arriba... y aunque intenté decirlo... la respuesta fue interrumpir y un... "he dicho que no y no hay más que hablar".

Cuando terminó el curso en junio... mis hermanas pequeñas... mi hermano y mi abuela... se bajaron definitivamente a Benidorm... y en honor a la verdad... (obviamente quitando a mi abuela)... los tres pringaron también en el restaurante... aunque algunas más que otro... 

El otoño pasó... y parte del invierno también... y entre medias... mi hermana la mayor se separó... y decidieron coger un pequeño hostal con 14 habitaciones... cerca de Altea.

Después de acondicionarlo... y próximo a abrirlo... se presuponía que el negocio lo iba a llevar mi hermana mayor... pero ella dijo que naranjas de la china... que ni se le había consultado... ni lo quería... y que se piraba con sus hijos... en una de las muchas idas y venidas que iba a empezar a hacer a partir de entonces.

Visto lo visto... hubo que reorganizarse... y mientras mis padres se quedaban en el hostal... con visitas más bien cortas al restaurante... éste quedaba en manos de mi hermano y mío... en teoría... porque en la práctica... él se había buscado otro trabajo y... seguía con el futbol... y las dos pequeñas con sus estudios.

Un desencuentro... por decirlo suave... con el cocinero de turno... hizo cambiar los planes... y yo me quedé en el hostal con mi padre... y mi madre se bajó al restaurante.

Para cuando llegó el verano... me pusieron una mujer para que me ayudara con las habitaciones... ¡que ganaba más que yo!... que seguía sin tener algo parecido a medio salario de una limpiadora. 

¡Y también un cocinero!!!

Me levantaba a las 7'30 de la mañana... ponía y servía los desayunos... recogía el comedor... ayudaba con las habitaciones y la colada... ayudaba en la cocina... montaba las mesas... servía las comidas... recogía el comedor... lo volvía a montar para la cena... recogía la cocina... y si tenía suerte y mi padre no se bajaba al restaurante y no venía ningún proveedor... descansaba media hora... atendía la barra... daba las cenas... recogía comedor y cocina... y servía copas hasta... hasta que el último cliente se iba a dormir... y eso a veces no sucedía hasta las 3 de la mañana.

Y aún así... animaba la hora de las copas... y si me tenía que subir encima de una mesa... a bailar rumbas... enseñar a bailar pasodobles... o bailar los pajaritos... lo hacía.

Alegre... con buen humor... siempre con una sonrisa... tanto con los clientes... como con los proveedores.

Tuve siempre mucha suerte con los clientes... tanto en el restaurante... como en el Hostal... me sentía apreciada y valorada por ellos... y a veces... incluso querida.

Un día tras otro... de lunes a domingo... de junio a septiembre... 

Al llegar el invierno... en parte por orgullo... y en parte por cabezonería... mis padres decidieron no renovar el contrato del restaurante... (que en verano daba dinero a espuertas y en invierno no tanto pero suficiente)... y se vinieron todos al Hostal... donde nos podíamos morir de asco viendo las musarañas.

Ni que decir tiene que... con el tiempo... el Hostal se comió todos los beneficios que hubieran del restaurante.

Cuando mi abuela fallece la vispera de San Juan... empiezo a sentir que nada me ata... y que mis días allí están contados.

Antes de terminar ese segundo verano... ya había decidido que... si quería conservar un atisbo de cariño hacia los míos... tenía que irme de casa... a menos que... las cosas cambiaran... un poco.

Reuní en un sobre... las hojas en las que durante meses... había ido recogiendo pensamientos... sentimientos... quejas... anhelos... y lágrimas... y en las que terminaba diciendo lo anterior... que yo solo veía dos salidas... o cambios... o irme de casa.

La única referencia que hacía en la carta... al dinero... iba dirigido a los "beneficios" que tenía mi hermano... (que incluso había podido comprarse un coche)... frente a los que teníamos nosotras.

Y un día se la dí a una de mis hermanas para que se la entregara a mi madre... mientras me iba fuera a pasar la tarde.

Si les hubiera dicho que quería hablar... hubiera sucedido lo de siempre... "ahora no que estoy cansada"... "ahora no tengo tiempo"... o directamente me hubieran interrumpido a las primeras de cambio... y no les hubiera podido decir... ni la mitad de la mitad de la mitad... de lo que había escrito.

Cuando regresé... todo eran caras largas... pero no hubo ni una sola mención a la carta... ni al día siguiente... ni al otro... ni al otro...

De repente... no existía... nadie me llamaba por las mañanas... nadie me decia lo que tenía que hacer... nadie comentaba... nadie preguntaba... hasta que pasó una semana...

Ese día... me encontraba detrás de la barra... preparándome el desayuno... cuando entró mi madre preguntando si había aspirinas... (es alérgica al acidoacetilsalicílico)... le dije que sí... que siempre había en el botiquín...

Aún estaba alucinada por la pregunta de mi madre... cuando entró mi padre dando voces... diciendo que estaba harto de todo... que por fin nos íbamos a sentar a hablar... y que se iba a solucionar todo.

Y allí que nos sentamos... ellos dos... mis dos hermanas pequeñas... (las pobrecillas más bien acojonadas)... y yo... alrededor de una mesa rectangular.

En realidad... prácticamente... la única que habló fue mi madre... para decir que... básicamente... estaba equivocada en todo... y no tenía razón en nada. 

Entre las perlas de aquel día... "a todos los hijos no se les quiere de la misma forma"... (lo sé... lo he visto... y lo he sentido)... "como sois diferentes... a cada uno os hemos dado el cariño de forma diferente... según vuestras necesidades"... (¡conmigo lo bordaron!!!)... "cuando seas madre entenderás muchas cosas"... (después de 22 años siendo madre... he dejado de entender lo poco que entendía).

El caso es... que apenas tuve opción de réplica... y para finalizar... mi padre me preguntó si ya había tomado una decisión o tenía que pensarla... y cuánto tiempo necesitaba para hacerlo.

Obviamente... como todo eran fantasías animadas de ayer y hoy... digo... mías... no creyeron oportuno ver opciones de cambios... ni soluciones a nada... y me dieron una semana de plazo... "para pensar lo que quería hacer".

Y la "reunión" se levantó... sin una palabra de cariño... sin un propósito de solucionar nada... sin un abrazo... sin una caricia... sin una palabra de consuelo...

Cuando pasó la semana... no hablamos.

Supongo que... ellos entendieron que... puesto que yo era la que tenía el problema... yo tenía que comunicarles mi decisión.

Yo entendía que... ellos habían dado el plazo... ellos tenía que reclamar la respuesta... y si no lo hacían... era porque no les interesaba.

Para mí... todo estaba dicho... aunque no se hubiera dicho nada... y al cabo de un par de meses... una madrugada... cogí una maleta con las pocas cosas que tenía... y me fuí...

CONTINUARÁ...


martes, 3 de junio de 2014

Algo hemos debido de hacer bien

Contemplo pensativa... a quienes me acompañan en la mesa.

Estratégicamente... he conseguido sentarme con la gente con la que quiero estar.

El día está aún gris... y no se sabe si abrirá o nos mojaremos.

Soy consciente de las ausencias... en la comunión de la primera nieta de un hermano... y conozco los motivos reales... y las excusas.

Las familias desunidas... me provocan tristeza... y más... cuando se trata de la mía.

No hay nada que hacer... a menos que pases por alto... las mentiras... las ocultaciones... las falsedades... y sigas haciendo... de tripas corazón.

El problema es... que a mí ya no me quedan tripas... para seguir haciendo corazón.

Al fondo de la mesa... contemplo las sonrisas... y las risas... de los primos.

Luego nos deleitarán (u horrorizarán)... entre bromasy risas... con las canciones del karaoke.

En todo el tiempo... no se han separado.

Nadie ha dado de lado a nadie.

Entre ellos... no hay malos rollos.

Por lo menos ellos... hacen planes juntos... se divierten juntos... y saben que se tienen si se necesitan.

Conviven con las historias del pasado... sin permitir influencias negativas... en "historias" que... realmente... nada tiene que ver con ellos.

No puedo evitar sonreir y pensar que... por lo menos... respecto a ellos... algo hemos debido hacer bien.

sábado, 12 de mayo de 2012

Recuerdos... desde la cocina (III)


A partir de aquel primer... arroz y pollo... y sobre todo durante los tres años que siguen... todo va cambiando...

Poco a poco... voy  aprendiendo a cocinar...

Repetí el arroz y pollo... unos diez días más tarde... y después... de vez en cuando... una llamada de teléfono... daba las instrucciones para la siguiente receta... cocido... potaje... lentejas...

Al principio... de forma esporádica... hasta que se hace costumbre... de lunes a viernes...

Parece ser... dicen que... tengo buena mano para la cocina... y eso que en mi casa todo es... un puñao'... una pizca... una miaja...

Se cocina a ojo... y mi ojo... es bueno... a pesar de mi corta edad... y de cocinar para un batallón... (bueno... vale... no tantos... solo unos 8 o 10... dependiendo del día).

Lo que más me maravilla es... como dos o tres ingredientes... (porque a veces no hay para más)...  se transforman con un sofrito... con un hervor... en un plato que... todos disfrutamos.

Me parece cosa de magia que... si quitas este ingrediente... y le añades aquel... tienes otro plato diferente... pero igualmente rico.... 

Por aquella época... y quizás por los retazos que me acompañan... (y que ya contaré)... soy una niña más bien introvertida... reflexiva... pero...

Tener buena mano para la cocina... me hace adquirir seguridad... cuando todo lo demás a mi alrededor... se tambalea.

En la cocina... soy la reina... de un cuento... no vivido...

Cocinar... me relaja... y aunque se convierte en obligación... también es mi refugio... 

Con los años... he dejado de hacer algunas de aquellas recetas... otras permanecen igual... otras las he reformado... y otra las he ido aprendiendo por el camino... todas muy sencillas... fáciles...

Confieso que... no tengo apuntada... casi ninguna receta.... de las de entonces... por no decir ninguna... y a veces creo que... voy a terminar olvidándolas... y sin embargo... a dos personas les regalé... cuando se casaron... mis recetas de cocina... a una de mi puño y letra en una libreta... en fichas a la otra...

Dice el refrán que... "cuando el diablo no tiene nada que hacer... mata moscas con el rabo"... y como dicen que yo... a veces... soy algo diablesa... me ha dado por empezar a recopilar aquellas y aquestas recetas... y recogerlas en un blog... "cocinando con arcilla"... que pronto empezaré a poner en marcha... para martirizaros... un poco más... a los que queráis seguirme, jajajajajajajajajaaja.

En principio... y como no soy típica... no va ser exactamente un blog de cocina típico... con recetas... fotos paso a paso... y foto final.

Sigo cocinando mucho... "a ojo"... por lo que no sé muy bien como haré para poner las cantidades... y como ya he dicho en alguna parte... algunas recetas están "descatalogadas"... pero... habrá algún que otro truco si procede... asesoramiento... y casi seguro que... detrás de alguna receta... habrá alguna historia...

Y ejjjjjjjjjjjjjjj queeeeee... esto de estar en el paro... no debe de ser bueno, jajajajajajajajajajajaja.

lunes, 7 de mayo de 2012

Y en el día de la madre... (I)


Este es uno de esos días en los que... pudiendo ser muy dulce...  me resulta... agridulce...

No soy de celebrar el día de nada... porque entiendo que... sea lo que sea lo que se celebre... debería ser todos los días... y no por una fecha en el calendario.

Sin embargo... algunas tradiciones se imponen... y si las sigues... duelen... y si no lo haces... también... razón por la cual... ante semejante disyuntiva... yo siempre elijo... la que menos duela.

Se presupone que... como hija... tengo el "deber"... la "obligación"... o como queráis decirlo... de llamar... (como mínimo)... a mi madre... y felicitarla...

Hace tiempo que... decidí varias cosas... y entre ellas está... el dejar de hacer cosas... que me hagan sentir mal conmigo misma... si choca contra lo que siento y lo que "debe hacerse".

El ser políticamente correcta... (cosa que casi siempre lo soy... porque me hace sentir bien)... no pasa por sentirme... falsa... y es por ello que... por segundo año consecutivo... no he podido/querido hacer esa llamada.

Para los que me conocen... (y han leído)... más tiempo... saben que nuestra relación no ha sido casi nunca... digamos que... fluida... y entre lo mucho que nos diferencia está... precisamente... el concepto... la forma... y el fondo... de lo que es ser madre...

Para los que no me conocen tanto... voy a intentar resumir y ser concisa... (siendo consciente de que me dejo detalles en el tintero)... porque fijo que a lo largo del tiempo... me saldrán entradas... que ampliarán los cuandos... los cómos... y los por qués...

Básicamente... se puede resumir en que... siempre me ha costado sentir... el cariño de mi madre...

De los 48 años que tengo... se podría decir que... durante aprox. unos 7-8 años... sí que hubo algo parecido... aunque resultara ser... un espejismo...

El caso es que... después de esos años en los que parecía que sí... y resultó que no... (hace aproximadamente unos seis años)... empecé a darme cuenta de que... las cosas... volvían a su cauce... tal y como siempre habían sido...

Quizás por lo que me ha tocado vivir... no soy de las que se quedan demasiado... donde no se siente querida... y ante eso... empiezo a alejarme... observando si... realmente es así... o son cosas mías...

Si mientras me alejo... aparentemente... no se enteran... o si se enteran... no intentan retenerme... o que me acerque... termino yéndome del todo.

¡Ojo!... que no es que me aleje sin más... la primera vez lo hablo... la segunda también... la tercera... no pierdo el tiempo... ni las ganas... ni el esfuerzo... en reclamar... lo que no surje con naturalidad... desde dentro...

Yo tenía la costumbre de llamar... todas las semanas... mismo día... misma hora... y sucedió que... una semana... me vino muy complicada... y se me pasó totalmente... y no llamé hasta los quince días...

Primero tuve bronca... cuando repliqué que tampoco es que estuviera muy preocupada porque no me había llamado a ver que pasaba... resultó que era "mi" obligación como hija hacerlo.

No me gusta hacer las cosas por obligación... me gusta hacerlas porque las siento... porque me nace de dentro... pero es que además... desde mi concepto de la maternidad... somos las madres las que adquirimos las responsabilidades con nuestros hijos.

Así pues... dejé de llamar todas las semanas... y pasé a hacerlo cada 15 días sin que pasara nada... y luego cada tres semanas... y luego una vez al mes... hasta llegar al 2010... y hacerlo cada tres meses... y seguía sin pasar nada en absoluto.

Durante ese año... yo recibí las dos llamadas de "cortesía"... para felicitarme por mi cumpleaños... y por mi santo... (todas las demás llamadas las hice yo)... así que... ese mismo año... decidí no pasar la nochebuena en casa... por primera vez en toda mi vida...

A partir de entonces... ¡soy lo peor de lo peor... o másssss!!!!... nadie sabe nada... nadie pregunta nada... a nadie le importa nada... y todo... por no cumplir con el ritual de ir a cenar... (cuando otras hermanas... hace mil años que no lo cumplen... ¡y no pasa nada!!!).

Resumiendo... en lo que llevamos de 2012... he recibido dos llamadas... una para anunciarme una defunción... y otra por mi cumpleaños.

El día de mi cumple... (4 de marzo)... cuando le digo que me voy a quedar en el paro... me dice que... no sabe que decirme porque como ella no puede hacer nada... [y es cierto que económicamente... con una pensión no contributiva poco puede hacer... pero vamos... que hay cosas que valen mucho más que el dinero... no sé... así casi que sin pensar se me ocurre que... una muestra de afecto... de preocupación... una caricia... un beso... una llamada... un "argo" que me haga sentir que está ahí... (ainssssssss... ya toy pidiéndoles peras al olmo... si ejjjjjjjjj queeeee...  a veces se me olvida que los milagritos hay que pedírselos a la Virgen de Lourdes... ¡y tener la suerte de que no esté de vacaciones!)]... y que ya la "informaré" de cómo van las cosas...

... Han pasado dos meses y dos días... no he llamado... no me ha llamado... y llega el día de la madre... ¿y???... ¿por qué tengo que felicitarla???... ¿por haberme parido???... ¿y el resto del año, (aparte del día que me parió), no es madre???...  ¿aprovecho que la llamo para felicitarla... y le paso el "informe"?... 

Y sí... en ocasiones... soy orgullosa... borde... cínica...

jueves, 3 de mayo de 2012

Recuerdos... desde la cocina (II)


Han pasado aproximadamente... 15 meses... desde que sucedieran los hechos de... aquel primer recuerdo... desde la cocina...

Mi hermana... ha sido madre por primera vez... y el mismo día del bautizo de mi sobrino... la segunda de mis hermanas... se marcha al pueblo a trabajar... convirtiéndome así... en "la mayor".

No lo soy técnicamente... (por encima de mí... aún quedan tres varones en casa)... la práctica dirá cosas diferentes...

Un día... cuando apenas he cumplido los 11 años... mi madre llama por teléfono... y me pregunta si yo me atrevería a trocear el pollo para el arroz... ya que ese día... va muy justa de tiempo...

En aquella época... el pollo entero te lo vendían incluso con la cabeza, las patas, la molleja y los higadillos... y nunca ví que entrara en casa troceado.

Habitualmente... mi madre lo limpiaba... y para trocearlo... una de las chicas... lo cogíamos de los muslos...

A mí... me había tocado sujetarlo un montón de veces... así que... aunque nunca lo había hecho... me conocía prácticamente... todos los cortes que se le hacían...

Nunca he logrado encontrar en mí... la respuesta al impulso de... pedir la receta... y hacer mi primer arroz con pollo...

Ingenua de mí... intenté que la hermana que me sigue... hiciera lo mismo que yo había hecho otras veces... y que sujetara el pollo por los muslos... pero a ella le daba un asco tremendo... y al final... terminé troceando el pollo sola... sofriéndolo junto con el tomate... y poniéndolo a hervir... 

En aquella época... (en mi casa)... el arroz... aún se limpiaba en una zaranda... y se medía a "puñaos"... dos por persona... más dos para la "visita"... (que nunca sobraba... aunque no hubiera "visita").

Para cuando llegó mi madre... tan sólo tuvo que rectificar de sal... echar el arroz... y poco más... mientras las "pequeñas"...  (en ese bloque... también estaba yo)... poníamos la mesa.

Aún sonrío al recordar... aquel primer arroz con pollo... que apenas llevaba ingredientes... y cuyo secreto residía en el sofrito... en las medidas... (siempre "a ojo")... y en la cocción.

Ese día... al sentarme en la mesa... sentí una extraña mezcla de... vergüenza y orgullo... y aunque años después... hubo momentos en los que me arrepentí de aquel impulso... y de que encima me saliera tan rico... (por todas las "consecuencias" que trajo consigo)... la realidad... la práctica... es otra diferente... y pronto... os la contaré...

CONTINUARÁ...

Zaranda para limpiar el arroz y legumbres de los granos malos y las piedrecitas que solía llevar

miércoles, 25 de abril de 2012

Recuerdos... desde la cocina (I)


Según cuentan... aún no llegaba a la cocina... cuando ya arrimaba un taburete... y me subía en él... para hacer tortillas... y aunque con el tiempo... esta historia... me la negaron... lo cierto es que... si no lo hubiera sido... no hubiera podido pasar... lo que sigue...

Y lo que sigue... me lleva a... mi primer recuerdo real en la cocina... en las navidades del 73...

La mayor de mis hermanas se casaba... y la familia de su novio... había venido unos días antes.

Al igual que nosotros... era una familia numerosa... pero... numerosa de las de antes... (no como ahora que con tres hijos ya lo son)...

En casa... había un buen revuelo de gente... y se iba haciendo tarde para la cena... por lo que mi madre me dijo que... hiciera tortillas francesas para cenar los "pequeños"... más o menos... unas nueve... je... ironías de la numerología... una por cada uno de los años... que yo tenía en aquellos momentos.

La madre del que en dos días sería mi cuñado... al oir batir los huevos... entró en la cocina... un poco sorprendida porque... aparentemente... todos los adultos... estaban en el comedor...

Con un simple vistazo... se hizo cargo de la situación...

Yo... no queria dejarla que hiciera las tortillas... porque... siguiendo las indicaciones de mi madre... entendía que... era "mi" responsabilidad... y solo cedí cuando me indicó... con una sonrisa... que... si yo batía los huevos... y ella hacía las tortillas... terminaríamos antes... 

Recuerdo que me sentía... ligeramente avergonzada... porque en mi corta edad... entendía que... allí debía estar... o bien mi madre... o bien cualquiera de mis dos hermanas mayores... que en aquellos momentos... tenían 19 y 21 años... (lo de los hombres en la cocina... en aquella época... no era opción)... y no aquella señora... que a fin de cuentas... habíamos conocido hacía apenas unas horas.

Tengo algunos recuerdos... de aquel fin de semana... de la boda de mi hermana celebrada en casa... de las fotos... del jersey de cuello alto y blanco que llevaba debajo del pichi rojo... de las manos en los bolsillos de mi abrigo de cuadros mientras entraba en la iglesia... 

Alguna vez... al ver esa foto... me he preguntado... qué estaría pensando en aquellos momentos... para tener esa carita... levantada con cierto orgullo... reflexiva y... tan seria... cuando realmente.. el cambio cambio... empezó... un año y poco... después... 

(CONTINUARÁ...)